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Asedio de la materia
Habrá un día que deje de ser puerta
Esta materia del universo,
Muelle para maniobrar las emociones,
Escena toda de luz inescrutable.
Las sombras horadan su arquitectura,
—Prisma cuyos destellos, ciñen la imagen
/del viento.
Es como el ojo errátil de un pozo
Donde el cuerpo eleva el aliento
A los dictados del límite, noche envejecida.
Sangran en las sienes los fósforos grises
De la niebla;
Muerden los huesos soterrados de la mácula
Con sus astillas de alelíes negros:
Remolino de pájaros forjados en interrogaciones,
Filmes inacabados del calendario,
Ojos formados por el escombro
/de abiertos gemidos.
Las guerras dejan ciega la conciencia;
En sus banderas de sangre las fieras
Beben la sangre;
El cieno con su carne mohosa, elabora
Enredaderas inútiles,
Hasta morder los espejos con sombras
/de cadáveres.
Nunca la noche abre río de colores,
Sino corpulentos témpanos de muerte.
Nunca la materia es sustancia virgen:
Las hormigas del tránsito carcomen su secreto
Para que la vida sea espectral abismo
Y los relojes jueguen a la sombra
De los ojos del mundo.
El existir se vuelve una trama de ilusiones:
Quebrada ala en el follaje de mariposas;
O, acaso, trepidante cerco del desaliño.
Fugaz resulta cuando la envuelven cataclismos
De estrepitoso humo.
Frágil anda sin ser nadie, entre densas fieras.
Lánguida melancolía roe grises
En ciudades despiadadas:
Sueños aquí, frente al hollín de la fe;
Espadas muerden los suspiros del tiempo
Con insano júbilo de entrañas.
Se abre la soledad en la esperanza,
Inciertos rostros beben la sangre
Y dejan en la corteza humana
un vacío inmolado.
En esta fuerza ciega de las venas,
Siempre acompaña la presencia oscura del ocote
Y el irisado velo del rocío.
Así, entre los fantasmas de la espuma,
Abriendo la hojarasca,
La página de los sueños se impone,
Al grito encarcelado de la materia…
-tomado de poemania 141
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